El malogrado Francisco Moral me hizo esta fotografía cerca de la meta intentando seguir la marcha de uno de los mejores juveniles que he conocido, Unai Asla Uria, hermano gemelo de Aitor.
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Hubo una época tras terminar en la universidad que creí que volvería a federarme, pero también había que trabajar y aunque no he sido fijo casi siempre me han contratado en diversos periodos desde que tenía 19 años, la mayoría de veces en verano, cuando mejor se podía rendir en la bicicleta, sin embargo los horarios no eran muy compatibles con el ciclismo.
En 1995 estaba muy ilusionado, encontraba buenas sensaciones, desafortunadamente una chica que acababa de sacar el carnet de conducir me atropelló. Reflexionas, es duro después salir a la carretera pensando en el peligro y más cuando un vecino al que estimas se ha ido para siempre practicando tu deporte favorito, Goyo falleció en la primavera de 1992, su ilusión era pedalear conmigo, decía en broma: <<tendría que atar una cuerda a tu bicicleta para poder seguirte
>>. Otro palo había sido el accidente mortal el 11 de febrero de 1994 del profesional madrileño Antonio Martín Velasco.
Dicen que lo emocional influye en lo físico, el caso es que desde 1996 me fueron surgiendo diversas molestias que quitaban las ganas de pedalear, durante doce años apenas hice salidas.
En la actualidad a pesar de mis limitaciones procuro tener una frecuencia y ponerme retos, todavía es el día que alguien trata de animarme a que obtenga la licencia y al menos pruebe con el ciclocross, volver a correr y estar entre los clasificados sería un sueño que quizás no se cumpla, al menos regresó esa incertidumbre en mis pensamientos.

