Desde 1994, la fecha del 11 de febrero me hace recordar la figura de Antonio Martín Velasco. El ciclista profesional de Torrelaguna (Madrid), fallecía mientras entrenaba, al ser golpeado por un vehículo, también era viernes como hoy, tenía únicamente 23 años y acababa de fichar por Banesto, procedente del Seguros Amaya.
La temporada anterior había brillado en el Tour de Francia, siendo el mejor de los jóvenes y duodécimo en la general. En el mes de septiembre, vencedor en una etapa de montaña de la Vuelta a Cataluña. Según la FICP, el sexto neoprofesional del Mundo en 1992.
Antonio apuntaba alto en la máxima categoría, buen físico para la escalada y con margen de progresión en contrarreloj. Más de una vez me he preguntado como hubiera cambiado la historia del ciclismo de no haberse malogrado en tal fatídico accidente, quizás Miguel Indurain y Lance Armstrong lucirían menos Tours en su palmarés.
El 11 de febrero de 1994, Tve ofrecía una interesante etapa de la Vuelta a Andalucía, meta en Sierra Nevada, el desparecido locutor asturiano Pedro González comunicaba la desgracia. En ese momento, como aficionado y practicante del ciclismo, me recorría un sentimiento de escalofrío e impotencia, el italiano Stefano Della Santa hizo una exhibición. El resultado de la competición, ya no se saboreaba como en otras ocasiones ante una noticia tan triste. Al día siguiente, el Banesto que se presentó en la también conocida como Ruta del Sol con Julián Gorospe de líder y la idea de revalidar el triunfo de 1993, no tomaba la salida en señal de duelo.
El gran fotógrafo Graham Watson le inmortalizaba en la siguiente imagen:
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