Pocas ocasiones han tenido en este Giro los sprinters para lucirse, sin un equipo todopoderoso al estilo de los que llevaban en volandas a Mario Cipollini y con el añadido de los perfiles quebrados y las numerosas escapadas. El trazado de Levico Terme a Brescia, ¡sólo 156 kilómetros!, sí era propicio para velocistas, que no debían desaprovechar su última posibilidad antes de penar en el Mortirolo y el Gavia.
Dos hombres desafiaron a la voluntad del gran grupo, el belga del Omega Pharma-Lotto Olivier Kaisen y el italiano Alan Marangoni del combativo equipo Colnago-CSF, los dos le pusieron empeño pero atrás no les dejaron tomar mucho más de tres minutos, la carrera serpenteó junto al Lago de Garda, el más grande de Italia. Los corredores tuvieron que atravesar varios túneles, lo que siempre es un inconveniente en las retransmisiones de ciclismo.
Kaisen cruzó en primera posición el Traguardo Volante de Salo, seguido por su fiel acompañante Alan Marangoni, poco antes el BMC Michael Schar tuvo que cambiar la rueda trasera de su bicicleta. El pelotón muy lentamente les ha ido recortando la diferencia, ajustando bastante la captura, el dúo había entrado en los últimos cuatro kilómetros y en ese momento Olivier Kaisen se giró para observar la referencia, al ver que ya no tenía nada que hacer se entregó, mientras Marangoni mantuvo su esfuerzo un poco más de forma baldía. Cumpliéndose el guión previsto en las calles de Brescia se la jugaron los más rápidos, un resucitado Andre Greipel no tuvo rival en la recta de meta, batiendo con solvencia al neozelandés Julian Dean. A partir de ahora el desenlace final, David Arroyo debe mantener su preciada maglia rosa y sus rivales con la obligación de atacar para destronarle.
Clasificación decimoctava etapa, jueves 27 de mayo de 2010:
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