Con motivo de que se cumplen 20 años del Mundial de ciclocross disputado en Getxo, he decidido dedicar unas líneas relativas a aquellos días, la prueba de aficionados se disputaba el 3 de febrero, las de juveniles y profesionales el domingo 4.
Aquella temporada no fue la única competición de ciclocross que tuvo lugar en el velódromo de Fadura y los alrededores, antes en diciembre hubo una carrera de carácter internacional y el Campeonato de España en el mes de enero.
El 1 de febrero de 1990, los seleccionados españoles de las diversas categorías debieron hacer un entrenamiento de dos horas por la mañana y una por la tarde; José Mari Yurrebaso, Francisco Sala, José Ramón Izagirre, Francisco Pla, Iñigo Igartua, Benito Durán, Alvaro Fernández Arberas, Aitor Aburuza, Santos García, Iñigo Roldán, David Seco.
En la imagen Iñigo Roldán Ugarte, Alvaro Fernández Arberas y David Seco Amundarain.
Los ruteros profesionales Iñaki Gastón y Jokin Mujika hicieron una salida por carretera y en la sesión de tarde recorrieron el trazado mundialista, para totalizar ambos 5 horas, dos más que los otros componentes de la selección. Jokin la víspera había estado en Estella en la presentación del potente equipo Banesto del que formaba parte junto a Pedro Delgado, Miguel Indurain y Julián Gorospe entre otros.
Algún problema físico de tipo gripal dejaba fuera de la lista a Alfredo Irusta y a Mikel Insausti o por decisión del seleccionador “Txutxi Izkara” se había elegido al bloque anteriormente citado, en profesionales Iñaki Gastón reemplazaba a Federico Etxabe que se había ausentado en la Premundial de Mataleñas.
El susto en el entrenamiento lo daba el juvenil de primer año Iñigo Roldán, caía en un paso a nivel en el entrenamiento en carretera, haciéndose una brecha, teniendo que darle tres puntos. Otro guipuzcoano como Aitor Aburuza debía jugarse la plaza con el valenciano Santos García.
El objetivo del equipo español consistía en incluir a alguno de sus hombres entre los diez primeros, meta diferente en el caso de los franceses cuyo seleccionador “Jean Yves Plaisance” pretendía que Christophe Lavainne o Bruno Le Bras alcanzasen el oro en profesionales, en aficionados y juveniles colocar en el podio a Alain Daniel y Jerome Chiotti. Alain Daniel ya sabía lo que era ganar un ciclocross en el mismo circuito de Fadura.
Los polacos iban a presentar por primera vez a un corredor en la categoría de profesionales, Adam Wojcieschowski.
Los miembros de la Unión Ciclista Internacional no habían acudido a la recepción a la que habían sido invitados por el por aquel entonces diputado general de Vizcaya, José Alberto Pradera, un buen aficionado al mundo del deporte. La reunión del Comité Técnico de la UCI presidida por el valenciano Luis Puig se había alargado por los temas que trataron. El día anterior hubo una visita al lehendakari “José Antonio Ardanza” al Palacio de Ajuria Enea.
En el complejo deportivo de Fadura, se situaba la oficina permanente del “Comité Organizador”. El viernes el horario de apertura era de 9.30 a 13 y de 15 a 19, el sábado desde las 10 hasta las 19 horas y el domingo de 9 a 20.
El precio de las entradas para presenciar las 3 carreras era de 1.500 pesetas, se podían adquirir en la Federación Vizcaína de Ciclismo, comercios especializados en ciclismo de la provincia, en la Ciudad Deportiva Municipal de Fadura, en El Corte Inglés y en el Bar Izara. Alguna vez he contado esta anécdota pero en aquel tiempo mi buen amigo y compañero de equipo Raúl y yo no podíamos permitirnos el pagar entrada y tuvimos que colarnos a la carrera de aficionados pasando zarzas y algún muro. Aunque sabéis de mi afición al ciclocross es la única vez que he estado en un Campeonato del Mundo y no se si cuando logramos entrar estaba iniciada la carrera, lo que si recuerdo es que vimos de espectador a Iñigo Zarrabeitia, un corredor de nuestra quinta que durante algunas temporadas también hizo ciclocross.
Una de las figuras ciclopedestres del momento,“Danny De Bie”, se presentaba ante la cita mundialista siendo el último campeón. Había corrido 36 carreras durante la temporada 89-90, en 29 de ellas había estado entre los cinco mejores, triunfador también del Superprestigio. A su llegada a suelo vizcaíno, De Bie se alojaba en el Hotel Avenida. El arco iris realizaba un suave entrenamiento en el parque de Txurdinaga protagonizado por la lluvia y acompañado por un par de juveniles y Wim Lambrechts, su preocupación era que no se hiciera barro en el circuito de cara a su prueba que debía disputar el domingo. Sus favoritos eran el suizo Pascal Richard y el holandés Adrie Van der Poel, por debajo de ellos según su opinión debían estar Beat Breu y Christophe Lavainne.

